DE SU
HISTORIA ADMIRABLE CANTAN PRODIGIOS
Música a Santo Domingo de la Calzada
Santo Domingo de la Calzada es una pequeña
localidad riojana emplazada en la ruta jacobea. Su fundación se debe a
la obra de Domingo de la Calzada (1019-1109) que, en su intento de
facilitar el peregrinar hasta la tumba de Santiago, construyó una
calzada y un puente exento de peaje sobre el río Oja, además de un
hospital para pobres y peregrinos y una iglesia, sobre cuyo solar se
eleva la actual catedral.
Con el programa De su historia admirable cantan prodigios hemos
querido reconstruir una de las fiestas musicales con las que la ciudad
ha venido celebrando el mito de su fundación. Para
ello hemos elegido a un interesante, aunque totalmente olvidado, maestro
de capilla de la catedral de Santo Domingo de la Calzada: Diego Pérez de
Camino (ca. 1735-1796).
La estética, la poesía y la música de estos villancicos beben
directamente del teatro popular de las décadas de 1760-1770, con sus
características tonadillas y seguidillas. Mezclan, con gran vitalismo,
estilos tan diversos como el tradicional hispano, el baile popular, el
nuevo estilo galante y el preclasicismo. Todo ello para celebrar los
orígenes de una ciudad nacida en el camino de Santiago.
FIESTA
BARROCA EN LA ESPAÑA DEL SIGLO XVIII
Villancicos y cantadas de
Juan Francés de Iribarren (1699-1767)
La presencia de los villancicos españoles del siglo XVIII en el
repertorio habitual de conciertos sigue siendo muy poco frecuente. Con
el programa “Fiesta barroca en la España del siglo XVIII” pretendemos
reivindicar este repertorio destacando precisamente los aspectos
teatrales y populares que han hecho del villancico un género desconocido
e incluso despreciado hasta hace bien poco.
El programa consiste en un conjunto de tonadillas, negrillos, jácaras y
cantadas del que fuera maestro de capilla de la catedral de Málaga, Juan
Francés de Iribarren. Con tales obras esperamos que los espectadores
lleguen a experimentar lo que podría ser una fiesta en la España de la
primera mitad del siglo XVIII, con toda su desinhibida fusión de géneros
y una brillante mezcla de teatro, danza y música que conforma un
impresionante espectáculo.
La interpretación que proponemos pretende recoger todas estas
cualidades de la obra de Iribarren, buscando en todo momento la
flexibilidad, soltura y viveza que requiere este repertorio. Iribarren
explota a fondo las posibilidades técnicas de las distintas voces e
instrumentos, por lo que, a pesar de su inspiración popular y hasta
folklórica, son obras altamente exigentes para los músicos. Para que se
ejecuten con suficiente virtuosidad, ligereza y claridad, se requiere un
grupo habituado ya a este repertorio y con solistas muy capaces. Opera
Omnia se compromete a hacer la justicia debida a esta música, aplicando
el mismo ingenio y vitalidad que Iribarren puso al componerla.
ESPERAR, SENTIR, MORIR,
ADORAR
Canciones en el teatro español del siglo de Oro
El presente programa presenta una selección
de “Tonos” o Canciones del siglo de Oro español, la mayoría de ellas
inéditas, de cuatro de los mejores compositores españoles de esa época:
Juan Hidalgo, Juan de Navas, Sebastián Durón y Francisco Valls. Un tono
es una canción solista con texto generalmente profano cuyo origen se
encuentra en las canciones o aires de comedias, óperas y zarzuelas.
Estas canciones se desligaban de las obras originales a que estaban en
principio destinadas, y llegaban a formar parte de un repertorio
independiente dentro de círculos cortesanos, no sólo españoles, sino
también austríacos y franceses, donde esta música tenía gran éxito.
Las características musicales de los tonos humanos son su melodía
sencilla, de aire popular, y su gran complejidad rítmica, resaltada por
el acompañamiento de la guitarra española. Mientras que en el resto de
Europa, por influencia italiana, se impone la sucesión de “Recitativo” y
“Aria” como la forma estándar de la música teatral, en España se
conservan las estructuras tradicionales de Estribillo y coplas, si bien
no sean raros los experimentos de fusión entre las formas hispanas y las
italianas.
AY, QUÉ PRODIGIO
Un recorrido sobre la música española del siglo XVIII
La música española del siglo XVIII aún sigue
siendo un enigma para el público y para los musicólogos, a pesar de los
numerosos estudios que han ido apareciendo en los últimos años. Opera
Omnia invita a los espectadores a que se dejen impresionar sin ideas
preconcebidas por la gran belleza de estas obras, que conjugan con gran
desenfado tradiciones y materiales de lo más diverso.
El programa comienza con cuatro autores de la generación de 1710:
Francisco Hernández Illana (ca. 1700-1780), José de Orejón y Aparicio
(ca. 1705-1765), Juan Martín Ramos (1709-1789) y Joaquín García (ca.
1710-1779) Esta generación se caracteriza por la singularidad de las
propuestas de sus componentes frente a la uniformidad de estilo de la
generación anterior y la posterior. Se trata de músicos que han sido
formados dentro de la música tradicional hispana del XVII, pero que han
tenido un contacto directo y frecuente con la nueva música italiana
introducida en España a comienzos del siglo XVIII. Su música fluctúa
entre estos dos mundos musicales y las soluciones de compromiso son
distintas para cada autor.
Cronológicamente, el siguiente autor del programa es Diego Pérez
de Camino (ca. 1735-1796), compositor muy característico de la segunda
mitad del siglo XVIII, polifacético y de gran elegancia.
El final del siglo XVIII se distingue por la reacción anti-italiana de
los compositores españoles. Hemos elegido dos autores representativos de
esta tendencia: a Blas de Laserna (1751-1816), autor de numerosas
“tonadillas escénicas”, y Francisco Javier Llorente (ca. 1755-1812),
autor de numerosas “tonadillas” religiosas para Navidad.
PASTOR DIVINO, GALÁN HERMOSO
Obras para la fiesta del Corpus de Diego Pérez de Camino (ca.
1735-1796)
La fiesta del Corpus ha sido una de las
fiestas más importantes y más celebradas en la Modernidad. La música en
ella tenía un especial protagonismo, estando obligados los maestros de
capilla por contrato a componer cierto número de obras nuevas que dieran
el adecuado esplendor y tono afectivo. En Opera Omnia hemos querido
recuperar la sonoridad de una de esas fiestas en el siglo XVIII,
formando una especie de “Oratorio del Corpus Christi”.
Las obras elegidas son del compositor Diego Pérez de Camino (ca.
1735-1796), maestro de capilla de la catedral de Santo Domingo de la
Calzada de 1763 a 1777, y de la catedral de Calahorra de 1777 hasta su
muerte, ocurrida en 1796. El estilo de Diego Pérez de Camino se inscribe
dentro del estilo “galante”, si bien conserva algunos resabios del
estilo tradicional hispánico. Sus deliciosas cantadas se emparentan con
el estilo sentimental (Empfindsamkeit Stil), tan en boga en la
composición internacional de la época.
Se trata de una música bien construida, de una bellísima e inspirada
melodía, inmediata y accesible al público, aunque de gran exigencia
técnica para los músicos, especialmente para los cantantes solistas, lo
que le otorga una especial brillantez.
CORONIS
Ópera en dos jornadas de Sebastián Durón (1660-1716)
En la Biblioteca Nacional se encuentra un manuscrito que
lleva por título “Coronis //
Zarzuela en 2 jornadas // del Mtro xxxx”. Se trata de una partitura
larga, de 155 folios, con numerosos “Quatros”, “Recitados”, “Tonadas” y
“Arias”. Sin embargo, gracias a las investigaciones de Antoni Pons Seguí
y Raúl Angulo Díaz, podemos establecer que Coronis no es anónima, ni es
una zarzuela. Nos encontramos ante una obra de Sebastián Durón
(1660-1716), uno de nuestros más grandes compositores, y no ante una
zarzuela sino ante una auténtica ópera en cuanto que es íntegramente
cantada.
En realidad Coronis es una zarzuela cuya parte cantada ha crecido
tanto que ha ocupado toda la obra, puesto que musicalmente es
indistinguible de otras zarzuelas de la época. Contiene los mismos
elementos musicales: tonadas, coplas, “Quatros” a modo de refranes que
se repiten y que llegan a estructurar escenas enteras. Por otro lado,
Coronis comparte con la zarzuela barroca el ambiente pastoril,
protagonizado por ninfas y zagales, el tono un tanto menor en el
tratamiento de la trama mitológica y amorosa y el estar estructurada en
dos jornadas y no en tres.
Coronis, como otras muchas zarzuelas de la época, resulta un híbrido
musical donde se busca, ante todo, la variedad. Frente al esquematismo
que ya por esa época se impone en la ópera italiana de recitado seguido
de aria, las zarzuelas presentan una estructuración mucho más flexible,
mezclando coros, recitados, tonadas, arias, ariosos, dentro de una
diversidad de géneros, estilos e instrumentación. Es un híbrido también
en cuanto al tono dramático, pasando de lo más serio y trágico a lo más
cómico y grotesco.
AGUDEZA Y ARTE DE
INGENIO
La Agudeza y arte de ingenio (1648) de
Baltasar Gracián (1601-1658) es uno de de los hitos de la historia de la
Estética y representante del pensamiento artístico del Barroco. A pesar
de ser un tratado literario, creemos que puede aplicarse con justicia a
la música barroca española. El programa presente intenta ser
precisamente la ejemplificación musical de la Agudeza y arte de ingenio.
La obra gracianesca recoge la alta valoración que del ingenio se tenía
en el pensamiento español desde finales del siglo XVI. El arte se
convierte, en cierto sentido, en un juego artificioso y deslumbrante,
que busca la variedad y el contraste agudo. Gracián defiende la potestad
del artista para modificar las normas en la búsqueda de la admiración
del oyente y en la superación de los modelos pasados. El objetivo
máximo, al que todo se debe someter, es el de conmover, causar conmoción
en el ánimo del receptor.
El compositor que mejor recoge la concepción gracianesca y el más
representado en este programa es Sebastián Durón (1660-1716), organista
y luego maestro de la Capilla Real de la corte madrileña. Su obra es
generosa en ejemplos de ingenio, variedad, contraste y extremosidad
barroca, todo ello con el fin de provocar la admiración y hasta el
estupor en los oyentes. Ritmos atrevidos, armonías altamente expresivas
cuando el texto lo requiere, contraste violento entre secciones, mezcla
del registro místico y cómico.
SENTIR Y FESTEJAR
Villancicos y cantadas de Diego Pérez de Camino y Francisco Hernández
Illana
Mucha de la música conservada en los archivos españoles e
hispano-americanos estaba compuesta para la fiesta de Navidad. Para el
público actual son de las obras más atractivas del repertorio hispano
por su carácter brillante, popular e ingenioso. No cabe duda de que una
de las razones de este atractivo es el carácter teatral de muchos de
estos villancicos.
Partiendo del carácter dramático de los villancicos - y también de la
propia liturgia - hemos seleccionado diversas obras siguiendo un hilo
dramático coherente distribuido en tres bloques:
i) El mundo en confusión y desconsuelo, ocupado por Villancicos de
Kalenda que presentan, con tintes dramáticos, el mundo antes de la
llegada del Salvador.
ii) Acción de gracias: una Misa a doble coro que simboliza la
acción de gracias de la Humanidad por su salvación.
iii) Celebración y fiesta: ocupado por villancicos de tonadilla y
cantadas que celebran festivamente esa salvación. Cada una de estas
piezas es una pequeña escena dramática protagonizada por rústicos,
pastores y zagalas, en clave de humor y sátira.
. Hemos creído
interesante que el público experimente toda la monumentalidad de que era
capaz una capilla de la época, y para ello hemos elegido obras a doble
coro con una orquesta nutrida de oboes, trompas y flautas, además de una
numerosa cuerda y un poderoso continuo.
Los compositores de las obras de este programa son Francisco
Hernández Illana (ca. 1700-1780), maestro de capilla de la catedral de
Burgos de 1731 a 1780, y su discípulo Diego Pérez de Camino (ca.
1735-1796), maestro de capilla de las catedrales de Santo Domingo de la
Calzada y de Calahorra (La Rioja)
.
ESCUCHE DE SU LLANTO
Música de Pasión y Misa de difuntos de Sebastián Durón (1660-1716)
Este programa está dedicado en su integridad a Sebastián Durón, uno de los
mejores músicos de su tiempo. Un acercamiento a este compositor libre de
prejuicios encontrará en él un músico genial, que supo desarrollar los
elementos hispanos del siglo XVII hasta su máxima perfección y
mezclarlos con otros elementos de procedencia italiana, francesa e
incluso alemana.
De entre sus obras hemos elegido música especialmente solemne que tiene
en común un contexto fúnebre y de lamento. La Misa de difuntos a tres
coros con violines y flautas se compuso, probablemente, para el
aniversario de la muerte del rey Carlos II. El resto de las obras
pertenecen al ciclo de Semana Santa, momento en que las Lamentaciones y
los Misereres se cantaban con especial solemnidad. Para evocar este
ambiente de lamento, Durón recurre al timbre dulce y delicado de las
flautas, algo por otra parte habitual en la práctica hispana.
Característico del estilo de Durón es, entre otras cosas, el rigor en el
contrapunto, la imaginación en el contraste de masas entre los coros, la
adecuada expresión del texto, acentuada
muchas veces por un inconfundible uso del cromatismo, la
predilección por modulaciones inusuales que llegan a crear un misterioso
ambiente de suspensión armónica… Todo ello hace que las obras recogidas
en el presente programa sea auténticas obras maestras, dignas del más
alto reconocimiento.