


Opera Omnia
es un grupo vocal-instrumental especializado en la interpretación
histórica. Nace con la intención de explorar el repertorio renacentista,
barroco y clásico, empleando para ello instrumentos originales y las
técnicas interpretativas más apropiadas, consiguiendo un sonido fresco y
libre de prejuicios, aunque apoyado en rigurosos criterios históricos y
musicológicos.
Una de las apuestas principales de
Opera Omnia es la
recuperación del patrimonio musical español comprendido entre el
Renacimiento y el siglo XVIII, patrimonio abundante e injustamente
olvidado hoy en día. Este proyecto de recuperación suele encontrarse con
dos obstáculos. El primero es que la inmensa mayoría de las partituras
originales permanecen aún sin transcribir, amontonadas y olvidadas en
iglesias y catedrales de toda España. Por ello,
Opera Omnia cuenta con la
colaboración del musicólogo don Raúl Angulo, quien recorre todas las
provincias españolas para transcribir
in situ esta música y cuyo
trabajo se expone en la página
www.arshispana.com.
El segundo de los obstáculos, del cual deriva el primero, es que la
música ya transcrita no cuenta con el apoyo de los programadores, siendo
muy difícil poder ofrecer al público conciertos de nuestro patrimonio
nacional, quizá con la idea equivocada de que la música española no está
a la altura de la italiana o alemana.
Breve contexto histórico
A principios del siglo XVI, con la llegada de los Austrias a la corona
española, se produce un intercambio cultural entre la
escuela polifónica castellana
y la escuela franco-flamenca,
surgiendo una generación de compositores españoles que sirvieron de
referente al resto de Europa. El ejemplo más claro es el maestro
Cristóbal de Morales, imitado por muchos compositores italianos e
incluso por el mismo Palestrina, del cual se dice que aprendió la
técnica del punctus contra
punctus de una forma más diestra cuando entró en contacto con la
obra de Morales. Por esta razón le dedicó su misa
O sacrum convivium, basada en
el motete homónimo del compositor hispalense.
Adentrándonos en el siglo XVII, y sin producirse una ruptura radical
como la que encontramos en Italia entre la
prima prattica y la
seconda prattica, aparecen
géneros típicamente españoles, como los
tonos humanos y la
zarzuela,
géneros musicales en los que se busca, ante todo, el ingenio, el
contraste rítmico y la variedad. Frente al esquematismo de recitado
seguido de aria, que ya se impone en la ópera italiana de finales del
XVII, la zarzuela presenta una estructuración mucho más flexible,
mezclando coros, recitados, tonadas, arias y ariosos dentro de una
diversidad de géneros, estilos e instrumentación, todo ello buscando la
admiración del oyente.
Con la llegada de los borbones en el siglo XVIII, la música española
presenta influencias de la música francesa primero, y de la música
italiana después. Estas influencias se hacen ya patentes en la primera
década del siglo XVIII y se irán acentuando en las décadas siguientes.
Es innegable que la música española de esta época bebe de las
nuevas tendencias estético-musicales de la cultura italiana, pero lo
hace manteniéndose fiel a su propia esencia,
conservando ciertas tradiciones y creando otras propias. Así, por
ejemplo, en los numerosos
villancicos, zarzuelas
y tonadillas escénicas
compuestos en esta época, se siguen encontrando ritmos y giros de la
tradición popular, aunque muchas veces dentro de estructuras del más
puro estilo clásico. En esta época, además, trabajan en España
compositores de gran talla que, aunque nacidos en Italia, pasaron en
España la mayor parte de su vida, como Domenico Scarlatti o Luigi
Boccherini.